viernes, 6 de marzo de 2009

De Alas Malas III





Golpea la derecha de mi rostro contra el árbol, reboto y caigo contra el suelo, y mientras gajos, hojas, tierra y sangre crean este elixir en mi boca trato de no darme por vencido, de levantarme de nuevo, de atender el silbo que entre ánimo y decepción me ayuda a seguir. Siempre fue clara, no iba a ser fácil, entre las comidas que aligeran mi cuerpo y los fieros ejercicios que la fortalecen, casi no hay respiro, por suerte están sus momentos espirituales como dice ella, yo no creo mucho en esas cosas, pero afirma mi concentración y me deja descansar. Ya han pasado dos meses desde que llegue a estos campos y creo que la mejoría es notoria pero el control es imposible de esta manera, se que tarde o temprano tendrá que entrenar conmigo, después de todo yo tengo la siniestra y ella complementa con la suya.

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