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viernes, 8 de abril de 2011

sonrisa c y p

y si fuera una frase
y si fuera una palabra
y si fuera solo una letra
bah!
hoy solo quiero una sonrisa y un cafe
y aunque sea solo escrita
pa reirme al verla
y pensar que si se hizo y no solo se escribió
yo solo, bueno aqui no lo repito directo pero lo
digo al final, quiero una sonrisa y un cafe
y un café y un pucho
y el café quizas me lo tome
y lo mas seguro es que no lo fume pero fija que lo voy a oler
y si el café esta muy rico puede que lo llegue a encender
o quizas por probarlo me que (ya que suele suceder)
sonrisa, café y pucho
creo que ahí se cuecen
taza

jueves, 15 de julio de 2010

Casi Sepo




 
(Pensé que pensaba, que quería y sabía, No pensé ni pensaba ni sabiba ni queriba)
Asumo que cada ser de estos llamados pensantes, cree que sabe y hace lo mejor que hace, cree que sus gustos y disgustos son parte de su elección, y por mas erráticos que se encuentren confían en que sus caminos son suyos, creo que así son todos porque creo que así soy yo.


(Creto crítico, credo crídico)
Toda esta melaza de excusadas originales, que no dejan mas que diferencias que no bellas por diferentes sino bellas por bellas nada mas, abruma y sofoca mi criticidad, uno es porque es izquierdo y derecho, ni menos es mas ni mas lo es, pero de gustos coloridos y resarcidos estamos, asi que no te esponges o espónjate si quieres pero a tu manera que no es única pero es tuya.


(Simparte de arte, solo mearte)
Cuando se cree que algo es algo y solo es eso se acierta por un momento y se erra en la eternidad, porque todo muta todo se mezcla y se convierte y verdades no tenemos, hay cosas que no deberían pero son, ojala cambien por las que deberían ser, claro según yo porque no hablo por quien.


(Empacho un pacho, la pacha pacha)
Negar nuestra instintiva animálica es futil, en masa nos perdemos, escondidos roemos, y a priori sangre, carne, vicio, victoria, nos reclama y nos acecha, como todo en exceso es malo, como sin malo no hay bueno, mejor dirigirlo productivo que taparlo entre mentiras, entendimiento y no paz, plétora de bondad.


(mio de mi, reo de re, sio de si)
Quisiera tener las cosas claras, pero de querer uno quiere cosas que no necesita, y mejor crearse y alimentar dudas pero pensando que se conoce y respeta hasta el punto de lo respetable, y se crea pasándose de lo creíble. De aquí de allá, ojala algún rato se asensate, o tenga vísperas, pero sino ahí está.


martes, 4 de mayo de 2010

sonriso


Conectaba feliz su nueva cámara a la pc, hoy había sido un día fructifero, mil quinientos treinta y siete fotos, es lo que había sacado con cuidado y si hubo ráfagas fueron cortas y precisas (se decia en su mente), y quizas la cámara era nueva, pero sus métodos aprendidos eran antiguos y refinados. Ya había deshabilitado las opciones de pantalla, y había delirado en cada toma, ahora solo sustraía cada captura de alma, y sin siquiera darle un vistazo las quemaba en disco. Lo puso en la pila de discos de la semana y pensó como siempre hacía. "Diario es lo que quiero, otra cosa no tiene sentido" mientras lanza el pequeño pendrive que venía de regalo con la cámara. Sonríe entonces ante lo inevitable del "progreso", mucho tiempo pensó en diario con los rollos, luego los cds y ahora los dvds, "el formato tarde o temprano cambia, la esencia es infinita" "ademas quizas tengan buen bote", sonrió y durmió, el día no daba para entregar más.

 
Esta parece una buena mañana pensó para si, mientras aceleraba hacia el campo, hoy vería algo especial, sabía por los chivatazos y sus corazonadas que este viaje no sería en balde. El clima que estaba en su punto mas fresco le acompañaba, las nubes ni prometían ni negaban, pero daban ese ambiente de relajo que ahora tanto buscaba, cincuenta y siete kilómetros y tres cuartos mas tarde había llegado al barrio de la Campera, se armo de colgandijos y perereques aunque tiene una idea vaga de lo que va a hacer, siempre es mejor estar preparado para el fluido de ideas. La cancha esta detrás dos cuadras pasando el montecito, le habían dicho. Sorpresa extra la piedra pequeña de sombra turca que encuentra en el montecito, setenta y tres disparos luego la puede alzar, la mira por todos lados y como siempre no puede devolverla a su sitio, la descalicha contra el suelo quedando libre para su llegada al cuadrilatero.
Hoy era la finalísima del campeonato interbarrial, los locales (suertudos por sorteo) de la Campera con su equipo los "Nomuchachos", contra los campeones reinantes "Muchadosis" del barrio Brígida. No sabía donde enfocar, la espera lo mataba y le imbuía de vida al mismo tiempo, hace mucho que no se sentía así, pero sabía que esa espera tendría que ser coronada y no sabía que tan rápido sería olvidada. Supo que era él en el instante que sus chuteras acariciaron la grama, dioss, gracias a su rapidez y la de su equipo habia estado tomando el contacto uno por uno, y alcanzó el primero de este sujeto, la plasticidad le llenó de temor, si eso regala sin pelota. Y cumplió con creces, pases pisando el balón, cañonázos canónicos, rabonas antológicas, testarazos de libro, pausas estratégicas, incluso dos pases de rodillazo que rompían todo paradigma, inalcanzable e indescifrable para la ferrea defensa de los muchadosis. Todo en el irradiaba ese liderazgo, y la lluvia que empezó a caer en el segundo tiempo amplió su brillo al infinito, planos de cuerpo entero, defensas desparramados, el barro liberandose entre el balón y la cancha, la malla inflada y su grito desatado. Los muchadosis eran un equipo bien armado y sólido, asi que el cinco a tres con el que acabó la guerra les dejó contentos, habían visto a la bestia y podían contarlo a sus nietos. Su sonrisa al alzar la copa era compartida por el barrio y los flashes, y nada mas. Casi logra captar la transformación, pero esta no le interesaba, como al pájaro triste, al pintor de tiza, al cantante de micro y a tantos otros los quería en su gloria. Pero si se acercó a comprobar lo que faltaba. Y en efecto este jugador de barrio que de talento pondría de rodillas a cuanto zátrapa en la historia halla osado a la victoría, se alejo en eso exactamente, no conversó con nadie, y entro en su casucha en el barrio la Campera del cual había jurado no salir jamás.

 
Cincuenta y siete kilómetros y tres cuartos mas tarde un cigarro iluminaba la noche, si bien no era fin de mes, hoy tendría una sesión de esas mensuales, la cosecha del día había sido tan buena que lo merecía. Encendió entonces la fogata en la orilla. Y vió como el disco de la anterior semana se consumía en el fuego. Se levantó con la memoria en la mano derecha y la lanzó con todas sus fuerzas. "Si había tenido buen bote, y sonrió".