miércoles, 11 de agosto de 2010

Brazo


Me arranco el brazo derecho y lo lanzo a través del escritorio, sus movimientos pesados me son extraños al no estar ya conectado a mi hombre, el vaivén cárnico y la tesitura de sus pliegues le hacen extrañable, pero con el no la tendrían, por lo menos no de esa manera. Hoy es un día como para utilizar la zurda. Cojo el celular le doy un giro y al bolsillo, por el momento no hay problema alguno, puertas, manijas, llaves, se manejan simples por movimientos inversos poco entrenados pero para nada nuevos. Aparece entonces el miembro fantasma, hurgando todo sin tocarlo, tratando de alzar, abrir, romper, chasquear, con un efecto solo sensible en mi oído derecho, si teclea en la maquina pero aunque cada tecla es sentida en la pantalla comienzan a faltar las eles, jotas, kaes, íes, oes, pes, enes, emes, acentos, y las buenas eñes. Poso mis ojos entonces en el extirpado que se mantiene mutando de color, ni siquiera parece interesado en volver, y aunque intento con mi brazo izquierdo tomarlo de la muñeca, es la muñeca de este brazo todavía activo la que es detenida por el fantasma. Como si la carne antes le estorbara, como si negara de perder la libertad anhelada y recién conseguid. Decidí darle su oportunidad, la sensación de fuerza al sostener mi muñeca izquierda fue la que me convención de hacerlo. Pero no deje de observar el brazo arrancado, unas líneas se hacían cada vez mas concisas en el paulatinamente se iban engrosando, era como ver las agujas de un reloj moviendo la hora durante el día, apoyado en un cruce que sostenía mi mentón entre el siniestro sano y el diestro fantasma. Y empecé a darme cuenta que con el brazo fantasma podía sentir todo lo que tocaba, podía alargar y romper todas las distancias, podía moldear para cruzar todos los obstáculos, y podía recibir todas esas percepciones nuevas y viejas, pero no podía causar ningún efecto en ellas. Es decir podía sentir a cada hormiga en cada túnel de un hormiguero pero no podía siquiera moverle una antena. De vuelta al escritorio luego de experimentar mucho sus opciones, observé de nuevo al desmiembro, ramas y hojas de las líneas que ahora engrosadas negras lo cubrían, tuve miedo, no lo vi mío y tuve miedo, pero mi cuerpo entero reaccionó y tomo directamente el ante brazo y con fuerza empezó el camino hacia conectarlo con el hombro, no llegó ni siquiera a la mitad, y quedo apretado así, para siempre, el brazo fantasma lo arrancó de cuajo. Dos miembros fantasmas y una espera es lo que me quedaba, ya no podía tocar nada ajeno a mi persona, quedé ahí postrado, observando como el nuevo desmembrado también se ennegrecía, y mientras lo hacía el nuevo fantasma tomaba fuerza, por dentro sonreía le tocaba a mi cabeza.

Por fin pude unir la cabeza al cuerpo ajeno, costo más que el corazón, ahora que está completo solo me queda a esperar que se le escape el color y estaré por fin completo. Me da hasta un poco de pena dejarlo, ver su sonrisa de aceptación y el opaco brillo perdido de unos ojos que ya no son míos, miro atrás y desaparezco.

 

No hay comentarios: